SEAT Altea 2.0 FSI (5P)

SEAT Altea

  • Fecha: abril de 2005
  • Unidades probadas: Altea Stylance Sport-up
  • Motorización: 2.0 FSI (AXW 150 CV) – Gasolina
  • Calificación: 4/5
  • EuroNCAP: 5/5, 33 puntos (ver informe completo)

SEAT presentó en Frankfurt hace casi 2 años su propuesta de MSV (Multi Sports Vehicle). El concepto se transformó en automóvil y rueda actualmente en nuestras carreteras. El modelo está teniendo buena acogida, tanto en España como en Europa y ha cosechado varios galardones, destacando la calificación de 5 estrellas otorgada por EuroNCAP. Analizamos la motorización superior gasolina, el 2.0 FSI, que unido a la suspensión deportiva proporciona sensaciones dificiles de explicar en un “monovolumen” y que sorprenderá al conductor más templado.

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Exterior

La nueva imagen de la marca está plasmada en toda la carrocería. El diseño es muy limpio y aerodinámico, de apariencia deportiva. A este diseño nos vamos a ir acostumbrando en carretera, ya que el nuevo Toledo es prácticamente igual (más berlina) y ocurre lo mismo con el nuevo León (más deportivo, de próxima comercialización). Los detalles abundan, tales como las rejillas en forma de panal de abeja, las llantas de aleación de 17” con neumáticos de perfil bajo (pack Sport-up), los limpiaparabrisas ocultos cerca del pilar A, los grupos ópticos en forma de lágrima, retrovisores térmicos plegables, etc. Las diferentes motorizaciones se distinguen con los anagramas a la altura del intermitente lateral, cerca del morro.

En el caso de nuestra unidad, se distingue por el logotipo FSI con las dos últimas letras en tono rojo. Excepto el 1.6 gasolina, los Altea llevan doble tubo de escape. En la parte trasera podemos destacar el amplio portón del maletero y los grupos ópticos, con luces LED. No nos convence la ubicación del antiniebla y de la luz de marcha atrás, pueden ser poco visibles desde un punto de vista elevado, como un camión.

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Interior

El habitáculo es un híbrido entre turismo convencional y monovolumen, tomando las ventajas de cada uno. El conductor se beneficia de un puesto de conducción cómodo y con excelente visibilidad (exceptuando la fronto-lateral por el pilar A), sin descuidar el aspecto deportivo. Los otros ocupantes gozan de las mismas ventajas y además una dotación de huecos más que generosa. En el caso concreto de la versión Sport-up, el interior difiere levemente al resto de la gama, con asientos deportivos -entre otros detalles- que proporcionan una sujección excelente incluso en conducción rápida, pero con un defecto: el pasajero del asiento central trasero, a menos que sea un niño, irá incómodo al no tener espacio para apoyar la espalda, por los salientes sujectores de las plazas adyacentes.

La ergonomía ha sido objeto de profundo estudio, prácticamente todos los mandos están ubicados en la posición adecuada, con la salvedad del ajuste de retrovisores, mechero, desconexión del ESP y apertura del cierre centralizado, todos ubicados al lado del freno de mano, sin olvidarnos del “warning”, delante del cambio. El aspecto práctico ha sido también pensado a fondo, la dotación es muy completa: laterales de las puertas, doble posavasos central, guantera, hueco portagafas en techo, cofre central (con doble fondo), bandejas bajo los asientos delanteros y traseros, cinta para amarrar un paraguas (a la altura de los pies de los ocupates traseros), huecos en el apoyabrazos trasero (al abatir el asiento central), etc. El cenicero es de tipo vaso y se puede trasladar allá donde se necesite.

De vuelta a la zona delantera, nos fijamos en la variedad de color y material, que mejora un poco la sobriedad tan típica de otros modelos del grupo VAG. Llama la atención el material que protagoniza casi toda la superficie, un plástico que recuerda al aspecto de la fibra de carbono, aunque quizás se ha utilizado en exceso. Con algunas inserciones en aluminio, los relojes de diseño incrustado tubular y los aireadores redondos se termina de dar personalidad al interior. Por si fuera poco, la insonorización está muy lograda, tanto de ruido aerodinámico como del motor (el 2.0 FSI apenas se oye).

El puesto de conducción es excelente. Los pedales, cambio y volante están muy bien situados y proporcionan una marcha agradable y placentera. La información del tablero de instrumentos está bien presentada y de fácil lectura incluso cuando la incidencia solar no pone de su parte. Sin embargo los displays digitales del ordenador de a bordo y del climatizador son un poco pequeños para nuestro gusto.

Mención aparte merece el maletero, de 400 litros de capacidad, que cuenta con un doble suelo, pequeños “percheros” para colgar bolsas, una más que práctica red de suelo, una bandeja superior para alojar triángulos u otros objetos y finalmente huecos laterales con sus correspondientes redes. La capacidad máxima de carga roza los 1.400 litros, abatiendo los asientos traseros. Si tenemos que llevar esquís u objetos especialmente largos, podemos pasarlos a través del hueco que deja el asiento central trasero al plegarse. Bajo el falso suelo del maletero se aloja una rueda de repuesto tamaño emergencia o un kit de reparación de pinchazos.

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La conducción

El motor FSI es de inyección directa, con lo que el rendimiento es superior a lo que podemos esperar de un motor de gasolina con inyección multipunto o cómo no, carburado. La relación de compresión es mayor (11,5:1 frente a los típicos 10:1), el par generoso -200 Nm a 3.500 RPM- y la respuesta muy buena a cualquier régimen. El consumo disminuye levemente respecto a motores concencionales, pero como la gasolina que usa es de 98 octanos, el ahorro que consigamos se va a ver anulado por el elevado precio del combustible. El consumo medio parte de los 7 litros y pico sin dar especiales alegrías al acelerador (y en carretera llana) hasta los 9-11 litros haciendo un uso más habitual por poblaciones o carreteras complicadas; depende mucho el tipo de recorrido que hagamos en relación al gasto.

Sus 150 CV de potencia no proporcionan emociones especialmente fuertes, sin embargo ofrece unas prestaciones muy respetables: 0-100 en 9,6 segundos y 206 km/h de velocidad punta. Las grandes virtudes de este propulsor son su suavidad y respuesta. A bajas revoluciones suena como un motor pequeño y hasta el umbral de las 4.000 RPM apenas vamos a notarlo girar. Tiene el brío suficiente para adelantar o subir puertos de montaña a plena carga sin problemas. Dado que el 2.0 TDI de 140 CV cuesta prácticamente lo mismo, este motor es la elección idónea para quien “pasa del gasóleo” y pone por delante la conducción silenciosa y agradable al gasto de combustible. El propulsor diesel reduce el gasto prácticamente a la mitad (tanto por cuantía como por precio del combustible) y tiene más tirón gracias al turbocompresor, pero a su vez es más ruidoso. El motor FSI se puede acoplar a una caja de cambios automática Tiptronic y el TDI a un cambio deportivo DSG robotizado con dos embragues (sin pedal).

El comportamiento general del coche puede dejar boquiabierto al conductor habituado a las berlinas clásicas. Se agarra de maravilla y responde con mucha precisión al conductor. Si además equipamos la suspensión deportiva, la sorpresa aumenta al ver tomar al Altea curvas velozmente sin inclinarse apenas y con una firmeza difícil de creer. El control de tracción y de estabilidad ESP vienen de serie con este motor: los aliados perfectos del conductor. Todo lo dicho serviría de poco si no dijesemos que conducirlo es una delicia. El tacto de dirección, cambio y pedales es prácticamente perfecto y totalmente preciso. Un detalle de la dirección que nos ha gustado es que corrige automáticamente la dirección cuando sopla fuerte viento lateral, para nuestra comodidad. Dicho todo esto, el Altea deja el listón bien alto para la competencia en materia de dinámica.

SEAT Altea

Equipamiento

El Altea es un modelo bastante accesible para economías modestas, con 3 ofertas de acabado principales: Select, Reference y Stylance, con opciones adicionales por paquetes. La versión básica está bastante bien equipada en relación al precio, igual que la versión que comentamos: disponemos de llantas de aleación, 4 elevalunas eléctricos, ABS+TCS y ESP con EBA, ordenador de a bordo, climatizador bizona, todos los huecos portaobjetos mencionados así como las soluciones del maletero, radio CD con 8 altavoces y mandos en el volante, antinieblas… Bastante satisfactorio. En cuanto a opciones hay variedad: teléfono Bluetooth, soporte para MP3, navegador, asientos de cuero, techo solar, cambiador de CDs, espejo antideslumbramiento, etc. Eso si, no se puede optar por alumbrado de xenón.

Hablando ya de seguridad, nos parece muy acertada la decisión de no dejar elementos opcionales. Los cinturones de 3 puntos (todos con limitador de esfuerzo, los delanteros con pretensor pirotécnico), cabeceros, avisador de abrochado de conductor y los 6 airbags son todo de serie. También equipa fijaciones ISOFIX para sillitas, desconexión del airbag de ocupante y un testigo -bastante visible- que avisa al detectar peso en el asiento del pasajero y no está conectado el airbag, por si se nos ha olvidado volverlo a conectar. Merecidamente ha recibido 5 estrellas EuroNCAP en protección de ocupantes, 3 estrellas de protección de peatones -caso de atropello- y 4 estrellas de protección infantil: un resultado sin duda alguna excelente.

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Valoración general

Como hemos podido apreciar, el fabricante español ha elegido el camino correcto con el Altea. En un sólo año de permanencia en el mercado ya ha obtenido 8 galardones emitidos por distintas asociaciones profesionales y consorcios, por algo será. Suma ingredientes normalmente dispersos en distintos modelos, como buenos motores, deportividad, compatibilidad con el uso diario, seguridad, comodidad y un precio correcto. La impresión general es muy buena, es bastante recomendable. La cara negativa la pone el uso de gasolina de 98 octanos, de mayor precio que la gasolina 95 y una tecnología FSI que mejora lo presente en motores de gasolina, pero que no termina de convencer. En cuanto a prestaciones y rendimiento, el 2.0 TDI gana la partida, por poco más de 300 euros adicionales, sin llegar al nivel de agrado de conducción y suavidad que ofrece el motor de gasolina.

Características técnicas

  • Cilindrada: 1.984 cm³
  • Motor: 4 cilindros en línea transversal (150 CV)
  • Par máximo: 200 Nm CEE a 3.500 RPM
  • Peso en orden de marcha: 1.375 – 1.432 Kg
  • Velocidad máxima: 206 km/h
  • Aceleración de 0 a 100 km/h: 9,6 s
  • Transmisión: Manual de 6 velocidades
  • Consumo urbano: 10,5 l/100 km
  • Consumo extraurbano: 6,2 l/100 km
  • Consumo mixto: 7,7 l/100 km
  • Combustible: Gasolina (recomendada 98 octanos)
  • Capacidad del depósito: 55 litros
  • Capacidad del maletero: 409 litros
  • Neumáticos: 205/55 R16 ó 225/45 R17 – (6,5Jx16 ó 7Jx17)

SEAT Altea

Créditos: Carlos del Valle Cifuentes

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